piquete de la atalaya - beligiom

 

KALATHOS

CASCO DE BRONCE

 

Según algunos expertos, Beligiom existió entre los siglos II y I a. C., siendo destruido por los romanos durante las Guerras Sertorianas.

 

Su importancia dentro de la geografía celtibérica parece contrastada, y como testigo mudo de la presencia de tan insigne poblado podemos contemplar numerosos restos: Denarios de plata y bronce acuñados en el mismo Beligiom, restos constructivos de la época (piedra y adobe), cerámicas indígenas pintadas, cerámicas comunes... alguno de estos restos podemos verlos en esta misma página, un poco más abajo.
 
La posición que ocupan los restos del yacimiento es la típica de las ciudades de la época, o sea, en varias lomas, a ambos lados de un pequeño barranco (por el que hoy discurre la carretera a Moyuela), teniendo fácil salida hacia determinadas posiciones y con una abrupta orografía hacia otras, en posición defensiva clásica, además de contar con la presencia del río a escasos metros.
El hecho de que esta ciudad quede destruida durante algún episodio de guerras sertorianas en el primer tercio del siglo I a. De C., así como la aparición de estas piezas o el hallazgo de un casco de bronce, nos ponen en contacto con el mundo de la guerra, en un momento en que los indígenas del valle medio del ebro están inmersos en pleno proceso de romanización. El uso de la honda y de estos proyectiles de plomo es bastante conocido entre los celtíberos, aunque también pueden encontrarse glandes realizados en arcilla, apareciendo, tanto en los poblados como en las necrópolis, pudiendo usarse incluso las bolas de arcilla o piedra denominadas como "canas". La forma y el peso de estos objetos, junto a la velocidad con que se disparaban, hacían terribles estas armas, hasta el punto que muy pronto las legiones romanas contaron entre sus filas con grupos de honderos, por el mortífero efecto que producían entre las huestes enemigas.