La Ermita de San José está
considerada como una de las iglesias de tipo arquitectónico más castizo
del mudéjar aragonés. Está muy transformada, pero reúne elementos de gran
importancia artística. Tiene una nave románica del siglo XIII, de pequeño
tamaño, una torre mudéjar del siglo XVI sin terminar de planta cuadrada y
decoraciones en esquinilla, y la cabecera es poligonal de estilo gótico,
con contrafuertes al exterior y cubierta con bóveda de crucería
estrellada.